Rutas

Del corazón de la ciudad hasta la periferia, pasando por las zonas rurales del municipio, por la sierra, el río o el estuario, los puntos de interés se multiplican en cada paso, en cada esquina, en cada pedalada. A pie o en coche, en bicicleta o en un barco, existe un mundo para descubrir. Estas son solo algunas recomendaciones, ¡porque lo ideal es que descubras tú mismo los encantos de esta región! Si necesita ayuda, vea el mapa a continuación.

Baixa de la ciudad

En el centro histórico de Setúbal, cada calle, edificio, fachada, acera o balcón es un trozo de la memoria de la ciudad.

Aquí, el pasado retrocede hasta la época fenicia y romana, pero un recorrido por la Baixa es mucho más que una clase de Historia: es pasear también por una amplia zona comercial a cielo abierto.

A cinco minutos de la plaza de Bocage, el centro histórico, está el convento de Jesús , clasificado como Monumento Nacional, y en donde se encuentra el Museo de Setúbal. Otro punto de interés es la iglesia de Jesús, considerada la primera prueba de iglesia de salón en Portugal.  

Del convento se sigue en dirección a la plaza de Bocage, verdadero punto de partida para conocer la Baixa. A partir de aquí, el siglo XXI convive estrechamente con el legado romano y medieval.

Rodeada de terrazas, la iglesia de San Julián exhibe un rico pórtico manuelino, donde las figuras grabadas en piedra, de hace más de 500 años, observan a diario la venta de artesanía.

Una antigua oficina de turismo, actualmente un espacio que incluye una oferta de los sectores de turismo de naturaleza, gastronomía y enoturismo en torno a la centralidad de la Arrábida, merece también una visita porque el suelo, de cristal, desvela una antigua fábrica romana de salazón de pescado.

Cerca, en el Largo de Santa Maria, se encuentra la catedral de Santa María de Gracia, templo cuyo vecino es la Casa del Cuerpo Santo/Museo del Barroco. En dirección a la avenida Luísa Todi, no te puedes perder la Casa del León

En la avenida Luísa Todi, la Baixa queda en la parte de atrás y merece adentrarse en ella. Hay mucho más por descubrir y Setúbal pide al visitante que lo haga con gusto y tiempo.

Arrábida e playas

Visitar la sierra, clasificada como Parque Natural, significa una mezcla de encuentro con la naturaleza y bañarse en las aguas de azul cristalino de las playas de arena fina que se extienden al pie del Atlántico.

La playa da Figueirinha, que desde hace más de una década recibe la bandera azul cada año, es de las más grandes y de las más buscadas por los visitantes.  Pero hay pequeños refugios, verdaderos enclaves entre la silueta de la sierra, como Galapos y Galapinhos (considerada en 2017 la playa más bonita de Europa), que pueden seducir a los que buscan la tranquilidad de lugares más aislados. Por el camino, frente al arenal do Creiro, la curiosa piedra da Anicha rompe la planicie oceánica, que emerge del agua y ofrece refugio a diferentes especies marinas, motivo por el cual fue clasificada como reserva zoológica. En tierra, para los amantes de la historia, existe la oportunidad de visitar el yacimiento arqueológico del Creiro, lugar donde hay restos de un complejo industrial romano de salazón de pescado.

En el camino de acceso al Portinho da Arrábida, una de las 7 Maravillas Naturales de Portugal, está la Lapa de Santa Margarida (una gruta), a la que se puede acceder si se desciende una larga escalinata que serpentea la colina hasta el nivel del mar. Aquí se encontraron los restos más antiguos de la presencia del hombre en la sierra, que se remontan al Paleolítico inferior.

Subiendo a la sierra, por la carretera panorámica, se encuentran paisajes hermosos. Diferentes miradores surgen como de la nada entre las curvas de la Arrábida, y apetece parar el coche cada cinco minutos.

En el corazón de la sierra se puede admirar el convento de la Arrábida que, desde 1542, salpica de blanco con armonía la verde colina.

De vuelta a Setúbal, por la cima de la sierra, las paradas en los miradores a lo largo de la carretera están justificadas.

Azeitão

Azeitão, sobre todo a partir del siglo XV, ganó prestigio al instalarse allí familias nobles. Las fincas, los palacios y las fuentes que se extienden por este territorio son testigos de esas épocas.

Hoy, tiene valor por la paz bucólica, por el peso de la historia, patente en cada edificio, por la simpatía de sus habitantes y, en particular, por las experiencias gastronómicas que ofrece.

Los paseos deben hacerse a pie, ya que las villas invitan a caminar y merece la pena sentir el ritmo relajado del campo.

Vila Fresca de Azeitão tiene valor por sus calles adornadas y viviendas floridas, los talleres de artesanía y el chafariz de la villa. Además, merece la pena adentrarse en la iglesia de S. Simón, de rico patrimonio de azulejos, característico del siglo XVII. Incluso el muro de al lado es uno de los límites de la Finca da Bacalhôa, donde está el palacio con el mismo nombre.

Siguiendo hacia Vila Nogueira, el Palacio de los Duques de Aveiro, la iglesia de S. Lorenzo, la Fuente de los Pasmados y la casa-museo de la empresa vinícola José Maria da Fonseca merecen, sin duda, una visita con una mirada más atenta. Pero el auténtico encanto de la villa está en las calles que huelen a campo, con diferentes tiendas de artesanía, en especial la de latonería, que adornan las aceras con los productos que venden.

La plaza de la República, más conocida como Rossio, en la que se encuentra la estatua en honor al poeta y pedagogo de Azeitão, Sebastião da Gama, es un lugar agradable para entretenerse y al que dan sombra grandes plátanos.

Además, piérdete por las demás calles, por ejemplo, en la tranquila Rua de Aldeia Rica, donde un intenso olor a flores embriaga todos los sentidos. Entra en una de las pastelerías y saborea uno de los dulces tradicionales, entre los que destacan las tortas y los esses (galletas de canela) de Azeitão.

Mourisca y estuario del Sado

El Molino de marea de Mourisca, que representa un testimonio secular de cómo el hombre adaptó las fuerzas naturales para su beneficio, es un buen punto de partida para empezar a conocer la Reserva Natural del Estuario del Sado.

Para esta recomendación se necesita hacer el trayecto en coche, pero conviene recordar que existen empresas que realizan diferentes actividades de ocio en el estuario.

La comunidad de delfines mulares es uno de los sellos distintivos de dichas ofertas turísticas, que proponen diferentes paseos por el río para observar la que es una de las pocas comunidades de delfines sedentarias en el mundo.

Al retomar la vía de acceso al Molino de marea, continúa hasta la Carretera Nacional 10, en dirección al Pontal de Musgos, donde se tiene un vista de una amplia zona del estuario.

Por otra parte, la observación de la fauna y flora es uno de los puntos de mayor interés, donde es posible ver, dependiendo de la época, cigüeñuelas comunes, flamencos, aguiluchos laguneros y cigüeñas blancas.

En la Reserva Natural del Estuario del Sado existen distintas salinas, testimonio de la importancia que tuvo en otros tiempos la industria de la extracción de sal.

Toda esta zona destaca por la riqueza y variedad ecológica, por lo que vale la pena lanzarse a la aventura y explorar los vastos caminos y pequeñas carreteras que la componen.

Donde dormir

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Que comer

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01marAll Day02abrDia Mundial do Teatro - ATIVIDADES A CONFIRMAR

01marAll Day02abrDia Mundial do Teatro - ATIVIDADES A CONFIRMAR

05abrAll DayEvent Cancelled7.º Safari Fotográfico - ATIVIDADE SUSPENSA

14mai(mai 14)00:0017(mai 17)00:00Feira Náutica

21maiAll Day24Festival de Música de Setúbal 2020

29mai(mai 29)00:0031(mai 31)00:00Setúbal Wine & Flavours '20

junFesta da Ilustração

10jun(jun 10)00:0014(jun 14)00:00EXIB Music '20

25julAll Day09agoFeira de Sant'iago 2020

25julAll Day09agoFeira de Sant'iago 2020

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